«58. Si es necesario huir, nunca me pararé a posar dramáticamente y soltar una frase ingeniosa.» © 1996-1997 Peter Anspach, The Top 100 Things I'd Do if I Ever Became An Evil Overlord.
William Goldman menciona en su libro Aventuras de un guionista en Hollywood (o Adventures in the screen trade si es usted anglo-lector) que hay dos grandes máximas que merecen escribirse con mayúsculas en referencia al cine. La primera tiene que ver con los directivos de las productoras y su capacidad para detectar si un proyecto será un éxito o no:
NADIE SABE NADA.
La segunda tiene que ver sobre el hecho de escribir para el cine:
LOS GUIONES SON ESTRUCTURA.
Es bueno mantener estas dos verdades presentes a la hora de escribir historias para la pantalla. La segunda ayuda a que lo que estamos escribiendo no sea un desastre lírico-onanista, y la primera nos tranquiliza enormemente cuando toda esa panda de pazguatos ignorantes analiza nuestro trabajo y «no lo ve claro».
He escrito diversos guiones; cortometrajes, series de televisión, animación, juegos... Me encantaría decirles que soy responsable de El ala oeste de la Casa Blanca y que Aaron Sorkin me lo robó todo tras drogarme la bebida, pero he de reconocer que todavía no he disfrutado del placer de ver una de estas obras transformada en imágenes (obviaremos aquí el cortometraje juvenil hecho con los amigos del colegio, gracias).
Aún así, hay quien afirma que alguno de ellos tiene un pasar. Si sienten curiosidad...
Cortometraje. Alex no sospecha que la chica con la que acaba de pasar una noche de pasión es una de las terroristas más sanguinarias del planeta. Pero cuando el amor llama...
La desaparecida empresa de medios informáticos Damges recibió el encargo de proyectar un juego de aventura gráfica que se regalaría con una revista de juegos de ordenador. El juego debía ser un «homenaje» (léase «plagio») a los por aquel entonces populares juegos de aventura de Lucas Arts, y debía constar de seis capítulos para poder hacer seis entregas y así enganchar a los lectores. El proyecto se lo llevó al final otra empresa que «ajustó» mejor el presupuesto (léase «mintió para llevarse el gato al agua»). He aquí la sinopsis y desglose que hice de uno de los capítulos.